En medio de un árido paisaje, ante la fatiga y alucinaciones, Jesús tiene un encuentro con el Diablo, quien está más que ansioso de tentar al exhausto viajero. La prueba real viene cuando Jesucristo se hace amigo de una familia en su viaje y se ve enredado en una disputa que tiene como consecuencia una confrontación ponderosa con su propio destino.